Cuál no va siendo mi sorpresa que en la lectura de Una breve historia del aprendizaje en red, de George Siemmens leo que el uso de la palabra red en las distintas etapas arroja luz sobre el conectivismo.

En la época previa a la nuestra, la red se refiere más a conexiones temporales, entre generaciones, debido a que la mayoría de las interacciones no cambiaban de lugar, con el tiempo y el avance tecnológico las redes se han vuelto más espaciales y visibles

La existencia de varios niveles de significado asociados a las redes, le confieren un buen grado de ambigüedad y más aún si a ello se le añade la palabra aprendizaje.

Me parece particularmente esclarecedora la  tercera etapa titulada “Visiones teóricas y de transformaicón del aprendizaje, la cognición y el conocimiento”, en lo que Salomon sugirió como cognición distribuida y que se produce en conjunto o colaboración con otro: debida al apoyo de las computadoras en la actividad intelectual, como producto de un determinado contexto social, pero particularmente cuando dice_

La insatisfacción frente a las limitaciones de la cognición cuando es vista como existente únicamente “en la cabeza”

Esta última frase me trasladó a las funciones reconocidas como básicas de una universidad: docencia, investigación y difusión, que es reemplazada en ocasiones por vinculación o por extensión.

La participación en la red social ahora tiene más ese sentido en el que la universidad, la escuela a través de los alumnos, profesores etc., pueden o deben participar  en la conversación, haciendo explícito la explicación de lo que se va entendiendo y así no se queda únicamente en la cabeza,  reduciendo las diferencias de significado y ambigüedades que se dan en toda comunicación.

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