Las palabras se van acomodando para lo que van representando.

En la década de los 80s, las computadoras eran utilizadas básicamente para el tratamiento de datos, el lugar en el que se encontraban dentro de la Universidad a la que yo asistía, llevaba el nombre de “CUPED”. Centro Universitario de Procesamiento Electrónico de Datos. Ahí convivíamos los alumnos, administradores, investigadores que en ese único lugar utilizábamos una minicomputadora VAX.

Con el tiempo fueron los sistemas de información los que llegaron a las universidades. El discurso asociado a las computadoras eran las funciones de control administrativo y de proceso. En los años 90s, en la Universidad en la que entonces trabajaba los sitios en los que se encontraban y organizaban su explotación y mantenimiento eran conocidos como Centros de Informática,  el uso de las computadoras se hizo personal y se crearon los Laboratorios de Sistemas o de Computación, con un incipiente software dedicado a la productividad dentro de las oficinas.

Ya en los inicios del siglo XXI y con la aparición de la Web se empezaron a crear  dentro de las universidades los centros en los que la educación ahora podía no estar restringida a un lugar (aula) y a una hora (sesión). Estos espacios tradicionales ahora podían ser trasladados, situación que sólo habían aprovechado la Educación a Distancia por correspondencia o a través de la televisión.

Estos centros llevaron nombres como, Centro de Educación a Distancia, Centros de Tecnología Educativa, Centros de Tecnología Aplicada a la Educación, Centro Educacional de Alta Tecnología, Centro de Educación Asistida por las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación.

En estos tiempos en dónde la Web 2.0 ya es una realidad, cuando no solo somos consumidores sino productores de informacion, y cuándo las redes sociales nos permiten comunicarnos con quienes comparten intereses y áreas de conocimiento, sin protocolos previos de inscripción, incorporación, todas las palabras utilizadas anteriormente se antojan anacrónicas.

Ahora no es educación, es aprendizaje, ahora no es a distancia es en red, ahora no es en espacios únicos sino en aquéllos en los que se encuentran nuestros “ambientes personales de aprendizaje”, ahora no es en ciclos educativos, ahora es a lo largo de la vida.

Me congratulo enormemente con el ITESO por este Centro de Aprendizaje en Red, nombre testimonio de la comprensión de las nuevas formas que están surgiendo alrededor de los fenómenos comunicativos propios de la enseñanza-aprendizaje, educación, comunicación, conexión.

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