Recientemente tuve oportunidad de leer La transposición didáctica como concepto clave para las prácticas pedagógicas mediadas por la tic: el caso de los objetos de aprendizaje móviles.  de Andrés Chiape Laverde, y me encontré con términos conceptuales dedicados al trabajo que hace el docente para presentar los contenidos disciplinares en materiales educativos y particularmente aquéllos digitales, abiertos y reutilizables por las condiciones de su licenciamiento.

Uno de ellos es el de Transposición didáctica, definido como el proceso que lleva a cabo el docente para transformar el saber sabio, científico, académico, erudito en un saber para enseñarlo. Para hacerlo, lo fragmenta y lo descontextualiza y así este conocimiento científico se adapta al contexto escolar, como sucede con los textos escolares cuyo propósito es el de ser  utilizado en las aulas.

 En esta transposición didáctica el saber pasa desde el que fue generado por un experto (matemático, estadístico… ) a algo que pueda ser enseñado y que representa el reto de que sea aprendido. Si el conocimiento presentado en el texto escolar no es alterado por el docente, éste se vuelve solo transmisor. Actualmente es posible que el docente adapte y utilice los saberes producidos en diferentes fuentes en los contextos educativos en los que participa y así tome un papel más activo de transformación de este saber.

 Chiape Laverde afirma que hay una diferencia entonces entre ambos saberes (el del experto y el que se enseña), el docente asume la responsabilidad de la representación del conocimiento que está entre el experto y el alumno.

 El segundo de los conceptos es el que ha sido nombrado por Shulman como Conocimiento Pedagógico del Contenido, y lo define como el conocimiento que más allá del disciplinar constituye en algo que le da consistencia particular de la enseñanza de la materia, pues más allá de las estrategias didácticas generales, incluye las formas de expresar, exponer o escenificar las ideas propias de la disciplina para los que no saben puedan llegar a saber, los que no entiendan puedan discernir a través del lenguaje propio y herramientas de la disciplina.

 El conocimiento es de carácter especializado dentro del dominio disciplinar, es distinto al que posee el experto en dicha disciplina y/o del que tendría algún docente en cuestiones de didáctica o de pedagogía, es un conocimiento intermedio entre los que ejercen la disciplina y no enseñan y los que enseñan alguna otra disciplina diferente a la materia en cuestión. Representa un reto comunicativo que requiere la forma de representar el conocimiento por parte del maestro para ser enseñado y además el docente toma decisiones sobre lo central, lo accesorio, lo periférico y lo que considera la gran idea detrás de un tema. Puede cambiar el orden de los temas, la profundidad o el ejercicio de la práctica para facilitar la transmisión y la comprensión por parte de los alumnos, y esto influye directamente no sólo en el aprendizaje de los estudiantes sino también en el soporte de lo que pueden aprender posteriormente.

 Esto me hace llegar a las siguientes conclusiones.

  • Un maestro no puede enseñar una variedad ilimitada de materias aún y cuando formen parte de su formación profesional
  • Un maestro que imparte muchas veces una sola materia adquiere experiencia en las herramientas didácticas necesarias, siempre y cuando él mismo acceda a ir haciendo investigación de su práctica educativa.
  • Es diferente ser docente de una disciplina ligada a las humanidades a otra relacionada con los números o cualquier otra y de igual forma un seminario o un taller.
  • No todos los maestros pueden ser medidos con la misma taza.
  • Un maestro debería ser evaluado de acuerdo a los objetos de aprendizaje que desarrolla o utiliza.
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