Hablando de dudas tengo varias que en mi opinión se vuelven relevantes ante la presencia o ausencia de un profesor de manera inmediata como sucede en las clases presenciales o transferida a otro momento en los cursos a distancia.

¿En una clase presencial el tiempo que le dura a un alumno una duda es menor que el requerido para internalizar la pregunta y dejar que sea él mismo, quien se tome el tiempo de digerir la respuesta, ya que lo más fácil es volverlo a preguntar?

¿Cuántas veces se tienen que repetir las indicaciones, los valores de la variables, los valores que resultan de los cálculos antes de que esto sea evidente para todos los alumnos que asisten presencialmente y que son auxiliados ya sea por el profesor o por sus compañeros?

¿El tiempo dedicado a la metacognición se vuelve una variable preponderante en los cursos a distancia, forma parte de un ingrediene necesario cuando es necesario redactar una pregunta, una explicación o una respuesta, o cuando se tienen que recorrer los escritos para localizar las respuestas, realizar los cálculos por uno mismo y verificar las respuestas escritas.?

¿La dependencia de los alumnos a los intentos de explicación del maestro sin que haya un tiempo en el que la imagen ayude a decantar la comprensión personal y el insight por parte de los alumnos es una variable relevante?

¿La lectura de los símbolos algebraicos, estadísticos y matemáticos se vuelve irrelevante cuando es el profesor el que las verbaliza y la memoria que relaciona lo oral con lo escrito no encuentra sitio, ni ejercicio?

¿Qué tan necesario es dejar que la duda sea la que atienda la mirada de la consciencia de lo que se ignora?

La duda que detiene y asegura el momento de reflexión

¿El maestro lleva el mayor peso en la relación que hay entre explicación y comprensión, no debería ser al menos equivalente?

Si no hay una espiral basada en una mínima estructura de soporte, la mejor explicación es sólo una caja negra llena de palabras incomprensibles.

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