Los archivos como registro de constancia y de continuidad se asocian a papeles, carpetas, archiveros y sólo muy pocas personas y con autorización tienen acceso a los mismos.
Actualmente la diversidad de opciones de registro y el paso del tiempo han ido acumulando información en formato digital significativa para la gestión administrativa que anteriormente se antojaba imposible de analizar por lo voluminosa.

Hasta hace sólo unas décadas la producción de documentos se realizaba en soportes físicos como el papel y las copias eran reguladas por la disponibilidad misma del recurso -papel, filminas, rollos fotográficos etc., y sólo en algunas ocasiones se digitalizan, ahora por el contrario se producen digitalmente y sólo en algunas ocasiones pasan al soporte físico. ¿cuál es ahora el molde? ¿desde dónde se puede reproducir?

Esta inmersión de producción y distribución posibilitan la búsqueda y el hallazgo de fuentes de información que ahora caben en dispositivos portátiles de volúmen reducido y un acceso casi instantáneo.

Lo increíble es que a pesar de ello las costumbres permanecen y la disponibilidad de la información permanece cómo si estuviera inscrita en piedra, además de ser encajonada,  porque el documento de respaldo sólo existe en físico, no se reproduce y no se distribuye, es cómo si las barreras de los recursos limitados y el tiempo necesario para acceder a ella aún existieran. Hay quienes han eliminado los archivos electrónicos utilizados en por ejemplo la producción de un recetario, un manual, un documento oficial etc., una vez que éste ha sido impreso.

En este vídeo vemos cómo se juega entre ambos formatos en una ilusión de continuidad visual.

La información ahora se busca en los textos mismos o en las imágenes, lo que apunta a nuevas profesioes dedicadas a la visión computacional que identifique patrones a partir de imagenes como en ¿Cómo medir la desigualdad desde imágenes en línea?  o del estudio de los textos como portadores de emociones The Expression of Emotions in 20th Century Books

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